Simplemente, Frida

29.1.15

Por Elizabeth Arocena.

“La pintura ha llenado mi vida. He perdido tres hijos y otra serie de cosas que hubiesen podido llenar mi horrible vida. La pintura lo ha sustituido todo. Creo que no hay nada mejor que el trabajo”.


Frida Kahlo

Frida Kahlo (1907 - 1954) no fue una persona que haya nacido con buena estrella. Sus problemas de salud la llevaron  a estar postrada en una cama grandes períodos de tiempo, para lo que se hizo instalar un espejo en el techo y así poder pintar autorretratos que le sirvieron en cierto modo como una catarsis, puesto que en ellos reflejaba sus múltiples problemas físicos. A pesar de estas cuestiones, no se vio privada de llevar una vida social activa, coincidiendo con personajes importantes de su misma época, como Trotsky, de quien se dice que paso una temporada escondido en su casa de México, pues era perseguido por los soviéticos.
A fines de los años ’20 había comenzado a frecuentar ambientes políticos, artísticos e intelectuales. A través de Germán de Campo, un dirigente estudiantil muy admirado por Frida, conoció al comunista cubano Julio Antonio Mella quien vivía exiliado en México con su pareja estadounidense, la fotógrafa Tina Modotti, a través de quienes Frida entró en contacto con Diego Rivera, un pintor que desarrollaba su arte en murales revolucionarios de lucha popular, de la talla de Siqueiros y Orozco (con quienes formó la tríada representativa del muralismo mexicano), casándose ambos en 1929.


Las dos Fridas, 1939
En 1930, Frida estuvo embarazada por primera vez. Sin embargo, debido a la posición anómala del feto y a las secuelas del accidente de 1925 en la pelvis de Frida (cuando el bus en que ella viajaba fue arrollado por un tranvía, quedando aplastado contra un muro y completamente destruido, lo que la llevo a un total de 32 operaciones quirúrgicas a lo largo de toda su vida), el embarazo de tres meses debió ser interrumpido, opinando los médicos que jamás podría tener hijos.
El matrimonio paso por altibajos a lo largo de los años, debido al carácter chocante de ambos, y a las pequeñas aventurillas amorosas de cada uno. Sin embargo fueron y son aun considerados la pareja artística por excelencia, y hoy, cuando se nombra a uno, inmediatamente aparece el nombre del otro. 
Fue autora de unas 200 obras, principalmente autorretratos, en los que proyectó sus dificultades por sobrevivir. La obra de Kahlo está influenciada por su esposo, con quien compartió el gusto por el arte popular mexicano de raíces indígenas, inspirando a otros pintores mexicanos del periodo post-revolucionario. Tal es así que los trajes tradicionales mexicanos, consistentes en largos vestidos de colores y joyería exótica que vestía Frida fueron una sugerencia de Diego y se convirtieron, junto a su semblante cejijunto, en su imagen de marca. Él amaba su pintura y fue también su mayor admirador. Frida, por su parte, fue la mayor crítica de Diego.

Frida Kahlo y Diego Rivera.
Tanto los críticos de la obra de Frida Kahlo como sus biógrafos coinciden en señalar que cualquier intento de separar la vida personal de su obra resulta casi imposible al analizar la temática, la simbología y hasta la técnica. Se trata de trabajos de sesgo muy personal y autobiográficos: Frida es sujeto y objeto de su pintura.
En 1938 el poeta y ensayista del surrealismo André Bretón calificó su obra de surrealista en un ensayo que escribió para la exposición de Kahlo en la galería Julien Levy de Nueva York. No obstante, ella misma declaró más tarde: “Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad”.
En sus pinturas, Frida se representó en escenarios amplios, áridos paisajes o en frías habitaciones vacías que remarcaban su soledad. Los retratos más intimistas de cabeza o de busto se complementaban con objetos de significado simbólico. En cuanto a los retratos de cuerpo entero se integraban en representaciones escénicas y enmarcaban su propia biografía: la relación con su esposo, como sentía su cuerpo, sus enfermedades consecuencia de su accidente juvenil, la incapacidad de engendrar hijos, su filosofía de la naturaleza y del mundo. Expresó sus fantasías y sentimientos por medio de un vocabulario propio con símbolos que precisan ser descifrados para entender su obra. Estas representaciones rompieron tabús, especialmente sobre el cuerpo y la sexualidad femenina. 

Autorretrato con traje de terciopelo, 1926


Símbolo del feminismo.

En la sociedad de su tiempo, donde la supremacía de lo masculino constituía el sentido común, la mujer jugaba un papel que claramente la supeditaba al varón. Frida encarnó un nuevo tipo de mujer: autosuficiente, fuerte y de características sexuales andróginas. En el México de entonces de tendencia machista, esta mujer adoptó actitudes y rasgos varoniles. Se representó en su obra con un físico fuertemente ambiguo con algunos rasgos masculinos exagerando sus cejas y su incipiente bigote.
Fue de las primeras pintoras que expresó en su obra su identidad femenina desde una óptica propia, de sí misma como mujer, rechazando la visión de lo femenino que se dibujaba desde el tradicional mundo masculino, contribuyendo en la formación de un nuevo tipo de identidad para la mujer.

La Casa Azul.

La Casa Azul, hoy Museo Frida Kahlo, se encuentra en Coyoacán en la esquina de Londres y Allende, Ciudad de México. Aquí nació, creció, pasó gran parte de su vida y trabajó Frida Kahlo, habiendo sido construida por sus padres en 1904.
Tras el fallecimiento de Frida, la casa fue donada por Diego Rivera y desde 1957 es un museo que alberga objetos de su vida y es un destino popular para los turistas.
Dos desnudos en un bosque, originalmente La tierra misma, 1939
Mis abuelos, mis padres y yo, 1936
 Últimos años.

En 1953 la salud de Frida estaba muy deteriorada. Se había organizado una exposición individual en México (la única que no hizo acompañada de otros artistas) y los médicos le prohibieron ir. Sin embargo, llegó en una ambulancia, asistiendo a su exposición en una cama de hospital. Los fotógrafos y los periodistas se quedaron impresionados. La cama fue colocada en el centro de la galería y Frida contó chistes, cantó y bebió la tarde entera.
La exhibición había sido un rotundo éxito.
Ese mismo año le tuvieron que amputar la pierna por debajo de la rodilla debido a una infección de gangrena. Esto la sumió en una gran depresión que la llevó a intentar el suicidio en un par de ocasiones. Durante ese tiempo, escribía poemas en sus diarios, la mayoría relacionados con el dolor y el sufrimiento.
Describiendo como una gran tortura los dolores físicos y psíquicos de los últimos meses (tras la amputación) señaló que aunque continúa pensando en quitarse la vida, lo único que la retiene es Diego Rivera, a quien no desea abandonar porque tiene “la vanidad” de creer que ella le hará falta.
Frida Kahlo murió en Coyoacán el 13 de julio de 1954.

Unas palabras finales…

Diario de Frida
La importancia de su obra pictórica, la complejidad de su vida y su influencia en la cultura mexicana de la postrevolución, donde se gestó el movimiento muralista encabezado por su esposo, han sido muy estudiadas desde múltiples perspectivas y hay publicados muchos estudios críticos sobre ello. Su personalidad se forjó en una trayectoria vital plagada de enfermedades que le producían un continuo dolor así como en unas relaciones personales con otras personalidades culturales de primer orden.
Su obra refleja esa trayectoria vital, su propia fantasía y la tradición popular mexicana.
Escribió: “Mis cuadros están bien pintados, no con ligereza, sino con paciencia. Mi pintura lleva el mensaje del dolor. Creo que cuando menos a unas pocas gentes les interesa. No es revolucionaria, para qué me sigo haciendo ilusiones de que es combativa; no puedo”.

Frida a los 11 años
En honor a la verdad, debemos decir que en lugar de realizar un dulce trabajo, como podía esperarse de una mujer de su época, construyó una obra llena de singularidad con un fuerte contenido dramático tanto en los temas como en las representaciones de sí misma, lo que la convirtió en todo un símbolo a seguir, con la personalidad fuerte y combativa que solo ella tenía la capacidad de producir.
Aun hoy, Magdalena del Carmen Frida Kahlo Calderón es una huella inviolable de la cultura y el feminismo, seguida por miles de personas, reconocida en todo el mundo. Su legado estará presente no solo en este momento, sino también en las generaciones futuras.

4 comentarios:

  1. Una entrada que define el espíritu Kahlo, de la mano de una especialista en Arte.
    Lizzy sos increíble.

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    1. Elizabeth Swan29 enero, 2015 20:10

      Gracias Marie!!!!! Esperaba con ansias la publicación :)

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  2. Muy buena nota, espero vengan muchos mas. Saludos para la autora.

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    1. Gracias Santi!!!!!!! :) Saludos!!!

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